La avenida Mate de Luna, histórica vía de comunicación tucumana, tiene un cierto deterioro en el pavimento que debería inquietar a las autoridades. Por ella circulan unos 50.000 vehículos por día, según se estima, y su condición de eje de la comunicación vial de la capital tucumana con la zona Oeste ha determinado que sea la avenida en la que se permite una velocidad máxima de 70 km/h, lo cual da a entender su importancia. Hace un año (el 18 de septiembre de 2025), en esta sección, se mencionaron algunos problemas puntuales y otros estructurales que dan lugar a molestias que son resueltas de diversas maneras.

Se habló entonces del derrame de líquidos de la esquina con Castro Barros, problema que se repite cada cierto tiempo, después de cada arreglo, desde hace al menos cuatro décadas. Ahora en ese lugar no hay líquidos sobre el pavimento, pero dos levantamientos de placas del cemento dan motivo a golpes en la estructura de los vehículos o a frenadas de riesgo que podrían generar accidentes. Un peligro similar se da dos cuadras hacia el Oeste, a unos 50 metros antes de llegar a la avenida América, donde un levantamiento de dos placas da lugar a obligadas frenadas de los vehículos. Ese detalle fue mencionado hace un año en el editorial y aunque no se han dado a conocer  informes sobre choques en ese sitio, es de suponer que al menos se dan cotidianamente sustos, roces y molestias.

Otros bordos del pavimento son notorios en la Mate de Luna. Apenas se atraviesa la avenida Mitre, hacia el Oeste; a la altura del  monumento al Bicentenario y junto al pasaje Roma, así como en la esquina de Paso y 50 metros antes de Necochea. En cuanto a baches, algunos son recurrentes, como la rotura del sector norte a pocos metros del Cristo y en las cuadras entre Boyacá y el parque Guillermina por el sector sur, así como el leve levantamiento del pavimento en ese sector, una cuadra antes de la avenida Adolfo de la Vega. Asimismo, es ya histórico el montículo que forma el arreglo del bache en  Mate de Luna y Pedro Medrano, a la altura de la Castro Barros.

Hace pocos meses se ha discutido acerca de la conveniencia de no habilitar nuevos edificios en el sector de la Mate de Luna mientras no se hagan las obras necesarias de infraestructura, en previsión del crecimiento de la demanda urbana que se va a registrar con más residentes en la zona.

Es de considerar, entonces, que urge un programa de mantenimiento adecuado, constante e intenso, de la calzada de esta vía de comunicación. Esto implica que haya una tarea en conjunto con la Sociedad Aguas del Tucumán para evitar y resolver pérdidas de líquidos, y equipos municipales preparados para arreglar las roturas, no solamente para parchar los baches. Es de suponer que la demanda de uso de la Mate de Luna va a crecer intensamente en el futuro inmediato.